MI VIDA CONSAGRADA PARA DIOS
Romanos
12:1 RVR60
INTRODUCCIÓN:
Hemos visto todas las cosas
maravillosas que Dios ha hecho por nosotros en Cristo.
cómo Dios nos libró del reino de las
tinieblas, cómo nos ha librado del poder del pecado, del Yo, de la carne, del
mundo y de Satanás.
Cristo ha llegado para vivir en
nosotros a fin de que vivamos como justos en esta tierra.
ESTAS COSAS MARAVILLOSAS SON "las misericordias de Dios".
No merecemos nada menos que la
muerte, pero Dios nos ha dado gratuitamente todas estas grandes bendiciones.
Ahora Dios nos pide que hagamos algo
por Él.
¿QUÉ NOS PIDE DIOS QUE HAGAMOS?
Dios pide que nos consagremos para Él. Romanos 12:1 RVR60
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias
de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a
Dios, que es vuestro culto racional.
¿QUÉ ES CONSAGRACIÓN?
¿Cuál es la base de la consagración?
¿Cuál es su motivo? ¿Cuál es el resultado de la consagración?
Estas son preguntas importantes, y
vamos a encontrar las respuestas en esta mañana através de las escrituras
I. LO QUE SIGNIFICA LA CONSAGRACIÓN.
¿Qué es la consagración? La consagración es dar mi vida a Dios para que Él
haga Su voluntad en vez de la mía. Romanos
12:1 RVR60
Significa que presente mi cuerpo como
un "sacrificio vivo" a Él.
Los animales que se ofrecían a Dios
en el Antiguo Testamento eran matados. Eran sacrificios muertos. Dios no me
pide poner mi cuerpo sobre un altar para ser matado.
En vez de eso, Él pide que me
convierta en "sacrificio vivo". Esto quiere decir que Él desea
que yo viva para Él.
LOS SACRIFICIOS EN EL ANTIGUO
TESTAMENTO
eran símbolos del Señor Jesús. Y tú
yo somos para esta humanidad símbolo de Jesucristo
Por ejemplo, cuando se ofrecía un
cordero como expiación por el pecado, era un símbolo o figura del Señor Jesús muriendo
en la cruz por nuestros pecados.
Pero había otro sacrificio que no
tenía nada que ver con el pecado.
II. EL HOLOCAUSTO,
¿QUÉ ES Y QUE REPRESENTABA?
Holocausto en la Biblia puede
referirse a una ofrenda ofrecida en sacrificio y consumida totalmente por el
fuego, o a una gran destrucción de la vida, especialmente con fuego.
2. El holocausto representaba al
Señor Jesús ofreciendo Su vida al Padre para hacer Su voluntad.
Este sacrificio era de gran valor
para Dios, y de el podemos aprender muchas cosas acerca de la consagración.
Recordemos las palabras de Pablo en
su encuentro con el Señor:
Hechos de los Apóstoles 9:6 RVR60
El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres
que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá
lo que debes hacer.
Las palabras de Pablo: Señor, ¿Qué
quieres que yo haga?, nos deben hacer pensar en esto.
A. La consagración
es voluntaria.
En cuanto al holocausto, la Biblia
dice:
Cuando alguno de entre vosotros
ofrece ofrenda a Jehová… de su voluntad lo ofrecerá… (Levítico
1:2-3).
Levítico 1:2–3 RVR60
Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno
de entre vosotros ofrece ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u ovejuno haréis
vuestra ofrenda. Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo
ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión
delante de Jehová.
Es Importante: Dios no me obliga a
que consagre mi vida a Él; en vez de eso, dice: "Te ruego".
(Romanos 12:1,).
Dios quiere que le demos nuestras
vidas, no porque tengamos que hacerlo, sino porque le amamos y deseamos
servirle.
B. Mi Consagración
es al Señor.
Cuando me consagro al Señor, ¿quiere
eso decir que estoy dando mi vida para convertirme en predicador o en
misionero?
No, no me consagro para ser ni
predicador ni misionero.
Nos consagramos al Señor, para
hacer Su voluntad dondequiera que estemos, en la escuela, en el hogar, en el
trabajo o a cualquier parte que nos envíe.
Esto es importante: Si mi vida está
consagrada a Dios, Él es quien decide lo que quiere que yo haga y dónde quiere
que le sirva, y lo que Él escoja para mí seguramente será lo mejor.
C. La consagración
es la ofrenda de una vida entera a Dios.
Dios permitía que se usaran cuatro
clases de animales como sacrificios en el holocausto.
Los ricos llevaban un animal caro como un buey;
los que eran menos ricos llevaban una oveja
los que no podían comprar ninguno de éstos, llevaban palomas o
tórtolas.
Notemos que, en cada caso, consistía
en ofrecer una vida entera a Dios. Dios no podía aceptar menos que eso.
¿Qué nos dice esto acerca de la
consagración?
Nos dice que la consagración es
ofrecer una vida entera a Dios.
No puedo dar a Dios una parte de mi
vida y guardar una parte para mí mismo. Esto no satisfacía a Dios, ni tampoco
a mí me podrá satisfacer.
Importante: Todo el gozo y la bendición en la vida cristiana
dependen de que nosotros no retengamos nada de Dios.
D. MI CONSAGRACIÓN
ES FINAL.
Una vez que un animal era colocado en
el altar como un holocausto a Dios, ya no se quitaba. Era santo a Dios. La
Biblia dice:
…todo lo consagrado será cosa
santísima a Jehová
Levítico 27:28 RVR60
Pero no se venderá ni se rescatará ninguna cosa
consagrada, que alguno hubiere dedicado a Jehová; de todo lo que tuviere, de
hombres y animales, y de las tierras de su posesión, todo lo consagrado será
cosa santísima para Jehová.
Importante: Una vez que yo haya consagrado mi vida a Dios,
ya no podré tomarla de nuevo.
Dios espera que mi consagración a Él
sea una sola vez para siempre.
¿Qué pasa si caigo en pecado? ¿Quiere
decir eso que debo "Re dedicar" mi vida a Dios?
No, no quiere decir eso. Si he
pecado, debo confesar mis pecados a Dios para que pueda gozarme de Su comunión
otra vez, pero no es necesario "Re dedicar" a Dios algo
que ya se le ha dado.
1 Juan 1:9 RVR60
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo
para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Proverbios 28:13 RVR60
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el
que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
E. La consagración
es continua.
El holocausto era ofrecido a Dios
cada mañana y cada tarde, día a día, continuamente. ¿Qué nos dice esto en
cuanto a la consagración?
Esto nos dice que nuestra
consagración debe ser continua.
Mi consagración se inicia con el
hecho de entregarme al Señor, pero no termina ahí.
Debemos vivir continuamente nuestra
consagración. Día a día nos ofrecemos al Señor para hacer Su voluntad en lugar
de la nuestra.
Esto es lo que el Señor Jesús quiso
decir cuando dijo:
Lucas 9:23 RVR60
Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de
mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
III. LAS RAZONES QUE TENEMOS PARA LA CONSAGRACIÓN.
¿Por qué debo
consagrarme al Señor?
Porque yo pertenezco a Él. La
Biblia dice:
1 corintios 6:19–20 RVR60
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del
Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois
vuestros?20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad,
pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
Romanos 14:8 RVR60
Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si
morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del
Señor somos.
Estos versículos me dicen claramente que
yo no me pertenezco. Pertenezco al Señor. He sido comprado por un precio.
¿CUÁL FUE EL PRECIO que el Señor Jesús pagó por mí?
¡Su propia sangre preciosa! La Biblia
dice:
1 Pedro 1:18–19 RVR60
sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana
manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas
corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de
Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
El Señor Jesucristo me ha redimido;
Él es mi Señor y Amo; pertenezco a Él.
Ya que pertenezco al Señor, es justo
que me entregue a Él. La pregunta no es si pertenezco al Señor, sino
"¿He entregado al Señor lo que
ya le pertenece?"
La consagración es sencillamente
reconocer que Cristo es mi dueño y decirle a Él:
"Señor, soy tuyo por derecho, y
deseo ser tuyo porque así lo elijo".
Pablo inspirado por Dios aclara que
este es el "culto racional" de cada persona que ha nacido de
nuevo.
El cuarto elemento de la consagración
es:
IV. EL PROPÓSITO DE LA CONSAGRACIÓN.
Nos hemos preguntado, ¿Cuál es el
propósito de la consagración?
El propósito de la consagración es
que se haga la voluntad de Dios en mi vida.
En realidad, es el Señor Jesús quien
hace la voluntad de Dios en mí. La Biblia dice:
Hebreos 13:20–21 RVR60
Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a
nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto
eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo
él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la
gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Los Evangelios nos dicen cómo el
Señor Jesús hizo la voluntad de Su Padre cuando Él vivió aquí en la tierra.
El libro de los Hechos nos cuenta
cómo continuaba haciendo la voluntad del Padre por medio de los apóstoles y
discípulos de esa época.
Ahora el Señor Jesucristo quiere
obrar mediante nosotros para hacer la voluntad de Dios. Para hacer eso, Él
necesita que le ofrezcamos nuestros cuerpos como sacrificio vivo.
Importante:
EL SEÑOR JESÚS NO TIENE MANOS para hacer la obra de Dios aquí en la tierra, a
excepción de nuestras manos.
Él no tiene pies para llevar el mensaje de Dios a los perdidos,
excepto nuestros pies.
No tiene labios para hablar a los
hombres de la salvación de Dios excepto
nuestros labios. Esa es la razón porque la Biblia dice:
Romanos 12:1 RVR60
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias
de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a
Dios, que es vuestro culto racional.
Cuando nos entreguemos completamente
al Señor Jesús, Él obrará por medio de nosotros en la misma forma como el
Padre obró por medio de Él.
A manera de Conclusión: ¿Cómo me consagro a Dios?
La Biblia nos dice que debemos
presentarnos a Dios "como vivos de los muertos". Dios no
quiere que yo le ofrezca mi vida antigua de egoísmo. Es la nueva vida en Cristo
la que Dios quiere que le presente. La Biblia dice:
…presentaos vosotros mismos a Dios
como vivos de entre los muertos…
Romanos 6:13 RVR60
ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado
como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como
vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de
justicia.
DIOS NO PUEDE USAR NADA de la vida pasada. Solamente los que son "vivos
de los muertos" pueden servirle. Es sólo cuando veo que he sido
crucificado juntamente con Cristo, sepultado con Él y resucitado con Él, que
puedo verdaderamente consagrar mi vida a Dios.
EL RESULTADO DE LA CONSAGRACIÓN es que yo muero a mis propios planes y
aspiraciones; y que vivo para hacer la voluntad de Dios.
EL SEÑOR JESÚS ES NUESTRO EJEMPLO. Él no vino al mundo para hacer Su propia voluntad
o para ser grande ante los ojos de los hombres. Él vino para hacer la voluntad
de Su Padre.
Filipenses 2:5 RVR60
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo
también en Cristo Jesús,
Vamos a orar.
Comentarios
Publicar un comentario