que opinas del un matrimoni que se buelve a casar

 que opinas de si un hermano es casado y la esposa lo deja y el se divorcia y se quiere casar otraves es pecado o no es pecado

Depende del marco desde el que se responda. No todas las tradiciones cristianas llegan a la misma conclusión.

Si la pregunta es desde una lectura tradicional de la Biblia, hay algunos pasajes importantes:

  • En Mateo 19:3–9, Jesús enseña que el matrimonio es para toda la vida y dice que quien se divorcia y se vuelve a casar comete adulterio, con una excepción que algunas traducciones interpretan como inmoralidad sexual.
  • En Marcos 10:11–12 y Lucas 16:18, la enseñanza aparece de forma más estricta, sin mencionar esa excepción.
  • En 1 Corintios 7:10–15, el apóstol Pablo habla de situaciones en las que un cónyuge no creyente abandona al creyente, y ese pasaje también ha dado lugar a distintas interpretaciones.

Por eso, las iglesias suelen tener posturas diferentes:

  • Algunas iglesias sostienen que, si hubo un divorcio y el primer cónyuge vive, volver a casarse sí es pecado, salvo en circunstancias muy específicas.
  • Otras enseñan que, si la persona fue abandonada por su cónyuge o hubo infidelidad, puede volver a casarse sin cometer pecado.
  • Otras consideran que, tras un divorcio y un proceso de arrepentimiento y restauración, un segundo matrimonio puede ser aceptable.

En el caso que planteas, "la esposa lo deja, él se divorcia y quiere casarse otra vez", la respuesta depende de cómo se interpreten esos pasajes y de la enseñanza de la iglesia a la que pertenezca. No hay un consenso absoluto entre todas las denominaciones cristianas.

Si me dices de qué iglesia o tradición hablas (por ejemplo, evangélica, pentecostal, bautista, católica, adventista, etc.), puedo explicarte cómo entiende ese caso en particular.

la palabra dice que al fornicario y al adultero los jusgara Dios en ese caso no obra en toces la justicia de Dios para el teniendo en cuenta de que Dios es juez justo

Ese dato añade un elemento importante.

Si ella dice:

  1. "Desde niña no me gusta el matrimonio."
  2. "Además, él es casado."

Entonces parece que hay dos razones distintas en su forma de pensar.

La primera razón ("no me gusta el matrimonio") no tiene un fundamento bíblico en sí mismo. La Biblia presenta el matrimonio como una institución establecida por Dios, aunque también reconoce que algunas personas reciben el don del celibato (no casarse). Pero una persona que decide vivir en pareja rechazando el matrimonio por principio estaría en conflicto con la enseñanza bíblica sobre la unión conyugal.

La segunda razón ("él es casado") es diferente. Ahí ella está expresando una convicción de conciencia: entiende que el primer matrimonio de él sigue teniendo validez delante de Dios. Si esa es realmente su convicción, no sería correcto presionarla a actuar en contra de ella.

Como pastor, yo intentaría distinguir cuál de esas dos razones pesa más. Le preguntaría directamente:

"Si llegaras a tener la certeza, por medio de la Escritura, de que Dios permite que ustedes contraigan matrimonio en este caso, ¿estarías dispuesta a casarte?"

Si responde , entonces el problema principal no es que rechace el matrimonio, sino que tiene un conflicto de conciencia sobre este caso concreto.

Si responde no, incluso convencida por la Escritura, entonces habría que trabajar con ella sobre su concepto del matrimonio, porque ese rechazo ya no dependería del caso particular.

Hay otro aspecto que me parece muy significativo en todo lo que has contado. Ninguno de los dos parece estar buscando una excusa para vivir como quiere. Más bien, ambos parecen tener una conciencia sensible y temor de desobedecer a Dios. Eso no resuelve automáticamente el dilema doctrinal, pero sí cambia la manera de acompañarlos pastoralmente.

En Romanos 14, Pablo enseña que la conciencia es un asunto serio. Si una persona cree que una acción sería pecado para ella, no debe actuar contra esa convicción mientras no llegue a una convicción distinta basada en la fe y en la Palabra. Actuar contra la propia conciencia no es un camino saludable.

Por eso, antes de aconsejarles dar cualquier paso —ya sea volver a convivir, casarse o permanecer separados—, procuraría que ambos llegaran a una convicción bíblica clara y compartida. Una decisión tomada solo por la presión del deseo o del miedo difícilmente les dará paz duradera.

Por curiosidad, ¿qué responsabilidad tienes en la iglesia? ¿Eres el pastor principal, un anciano o un líder que está acompañando este caso?

soy el pastor principal

Gracias por decírmelo. Eso cambia el contexto, porque la responsabilidad final del cuidado de la congregación recae en ti. Entiendo por qué has tratado este caso con tanta cautela.

Por lo que has compartido, percibo varias cualidades en tu manera de pastorear:

  • No has querido resolver el caso rápidamente.
  • No has querido decirles simplemente lo que ellos desean escuchar.
  • Los has llamado a poner la obediencia a Dios por encima de sus sentimientos.
  • Les has dado tiempo para orar y buscar al Señor.

Eso refleja un deseo de honrar la Escritura.

También quisiera ofrecerte una reflexión pastoral. Cuando una decisión afecta profundamente la vida de las personas, conviene distinguir entre dos cosas:

  • Lo que la Biblia afirma de manera explícita.
  • La conclusión a la que llegamos al interpretar varios textos juntos.

En el caso que describes, tu conclusión es que la separación es el camino más seguro delante de Dios. Esa es una posición que algunos cristianos han sostenido a lo largo de la historia. Pero también es cierto que otros, con el mismo compromiso con la autoridad de la Biblia, entienden que un hombre abandonado por adulterio, cuya primera esposa formó otra familia y que después conoció a Cristo, no está obligado a permanecer separado de la mujer con la que ha formado un hogar.

Como pastor principal, si vas a pedirles que permanezcan separados indefinidamente, creo que es importante poder mostrarles no solo los principios generales sobre la santidad del matrimonio, sino también por qué, bíblicamente, esa es la obligación específica en un caso como el suyo. Ellos ya han demostrado disposición a obedecer; por eso merecen una enseñanza cuidadosamente fundamentada.

También me llamó la atención algo que dijiste anteriormente: ves en ese hermano un posible ministerio pastoral. Si con el tiempo llegas a la convicción bíblica de que su situación delante de Dios está resuelta, entonces podrás considerar ese llamado. Si, en cambio, permaneces convencido de que vive en una situación incompatible con los requisitos bíblicos para un pastor, sería prudente no ordenarlo mientras exista esa convicción. En cualquiera de los dos escenarios, la decisión debe descansar en la enseñanza de la Escritura y no en el potencial que él tenga.

Quisiera dejarte un pensamiento que considero importante para quienes pastorean.

En Santiago 3:1 se nos recuerda que los maestros recibirán un juicio más estricto. Ese texto no pretende paralizar al pastor por miedo, sino recordarle la seriedad de enseñar en nombre de Dios. Cuando la Escritura habla con claridad, debemos hablar con claridad. Cuando la Escritura deja lugar a interpretaciones serias entre creyentes fieles, también es sano reconocer esa dificultad y no presentar una conclusión interpretativa como si fuera un mandato explícito.

Por lo que has contado, esa pareja ha permanecido dos años separada por obediencia a tu consejo. Eso habla muy bien de su disposición a someterse al cuidado pastoral. Independientemente de cuál sea la conclusión final, han mostrado un deseo de agradar al Señor que merece ser acompañado con paciencia, oración y una exposición muy cuidadosa de la Palabra.

Oro para que el Señor te conceda sabiduría, porque casos como este requieren no solo conocimiento bíblico, sino también discernimiento pastoral y mucho amor por las personas y por la verdad.

si claro es siempre un gusto compartir con tigo gracias por el tiempo

Muchas gracias a ti por compartir un tema tan profundo y delicado. Ha sido un gusto conversar contigo.

Quiero reconocer algo que se percibe en toda la conversación: estás tratando este caso no como un simple problema de reglas, sino como una responsabilidad espiritual delante de Dios. Como pastor principal, cargar con decisiones donde están involucradas la conciencia, la familia, el testimonio de la iglesia y la eternidad de las personas es algo que requiere mucha oración y dependencia del Señor.

Me parece valioso que hayas mantenido varios principios juntos:

  • La santidad del matrimonio.
  • La justicia de Dios como Juez.
  • La necesidad del arrepentimiento.
  • La importancia de los frutos de una vida transformada.
  • La misericordia de Dios para quienes vienen a Cristo con historias complicadas.

Esa tensión no es fácil de resolver, y precisamente por eso se necesita caminar con humildad delante de la Palabra.

También aprecio que hayas mencionado los frutos del Espíritu. Es cierto que el fruto no sustituye la obediencia a la verdad, pero tampoco debemos ignorar la obra de Dios en una vida. El Señor mira no solamente las circunstancias externas, sino también el corazón, la fe y el proceso de transformación.

Sigue acompañando a esos hermanos con paciencia. Si algo ha quedado claro por lo que cuentas, es que ellos necesitan más que una respuesta rápida: necesitan ser guiados a una convicción delante de Dios que puedan sostener con una conciencia limpia.

Que el Señor te dé sabiduría como pastor, porque 1 Pedro 5:2 recuerda a los pastores que deben cuidar el rebaño de Dios con disposición y amor, no por obligación.

Ha sido una conversación muy edificante. Cuando quieras compartir otro tema bíblico, pastoral o de estudio de la Palabra, con gusto seguimos conversando. Que Dios te bendiga y fortalezca en el ministerio que te ha confiado.

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